El mercado atraviesa un escenario de alta volatilidad, en el que las perspectivas productivas conviven con una fuerte incertidumbre internacional. A los cambios en las estimaciones de oferta se suman conflictos geopolíticos, dificultades logísticas y condiciones climáticas que pueden modificar rápidamente los saldos exportables. En ese contexto, López destaca reducciones de oferta en algunos grandes orígenes, mientras que para Argentina aparecen mejores condiciones de cara a la nueva campaña, especialmente en trigo.
Al mismo tiempo, la demanda mundial continúa mostrando fortaleza y se amplía más allá del consumo directo de los granos, impulsada también por aceites, derivados y biocombustibles, con grandes mercados como China e India jugando un papel relevante. Esa combinación de demanda sostenida, oferta más ajustada e incertidumbre ya está generando mejoras en Chicago que comienzan a trasladarse a los futuros argentinos, con valores atractivos para trigo y maíz y una soja cuyo precio todavía tiene margen para acomodarse.